viernes, 14 de noviembre de 2008

Plástico, de Henrik Nordbrandt

Plástico es seguramente eso en lo que pronto nos convertiremos.
-Nosotros que hemos sido selvas, elefantes y tigres de afilados colmillos
dragones que escupíamos fuego, elefantes y tigres de afilados colmillos
para luego desaparecer en la falsa imagen
que hemos dibujado tan ciegos.
Muñecos abandonados en una habitación gélida
despojados de la mitad de los miembros
despertados a medias por una estría de luz primaveral
recordaremos la pujanza de nuestros cuerpos
cuando desmontábamos los bosques con hachas y fuego
y embalsábamos ríos indómitos
mientras otros sentados a la sombra de los árboles cantaban himnos al sol.
-A menudo me corroe el sentimiento
de haber perdido mis párpados móviles así como el mecanismo del llanto
y de que los niños que juegan en la habitación de al lado cansados de jugar conmigo
van a ser como yo que de vez en cuando en la oscuridad me despierto
recuerdo y olvido por qué...


de 84 poemas

miércoles, 12 de noviembre de 2008

méritos

he cometido los méritos
suficientes para convertirme en hombre,

ando a dos patas erguido,
y a veces,
como por coincidencia,
se me da eso de tener ideas,
hablar un poco,
ser prudente,
y sonreír cuando no entiendo.

cumplo las expectativas.

pero sucede que me pregunto,
cuando la ceguera y el hambre
cascabelean en mis rodillas:

¿de qué sirve ser hombre?
si por las mañanas me aturdo como un perro,
y a veces,
no siempre,
pero me sucede que al final del día,
sangro sangro sangro como cerdo desollado.

víscera

no conozco el color
ni el idioma autómata
de lo que me hunde al mundo,

una colmena en mi pecho,
bisbea.

el enjambre eléctrico en mi cráneo,
murmura:

boca,
cabellos,
dentadura,

intestinos.

un animal paralelo
se curva,
retuerce fuera de mí,

como buscando humanidad.

cualquier día de estos
moriré sin darme cuenta,
entonces,
ese animal de entrañas,
como otro que también soy:

andará las calles convulso,
tierno como recién venido,
más certero y más lúcido,
también,
a pesar de mí

y el lastre de mi cadáver.

LO QUE ME QUEDA

La posibilidad latente de su muerte no me hace feliz, ni me hará sentir mejor ni sanará mis heridas. Si acaso me dejará dormir en paz, a pierna suelta, segura de que nunca más volverá a lastimarme. La venganza no es siempre una pasión placentera; no todos nacemos para llevarla a cabo. Los lazos que unen a la víctima y al torturador son retorcidos e imprecisos, pero fuertes…

La verdadera tortura es verlo en agonía mientras me quedo inmovilizada por la impresión, por los recuerdos, por el miedo, o quizás porque es mejor contemplarlo con lo poco que me queda que volverme como él.

lunes, 10 de noviembre de 2008

abdicación

A Rodrigo Guajardo

I
intuir,
intuir en las ventanas ese peso diferente,
de lo sillones en la sala su vaivén viscoso que derrumba,
el desplome de zapatos que en alguna parte agrietan,
y del colchón del dormitorio eso que como chirrido gime.

en esta tarde espeso y desolado,
uno a uno ahueco los nudillos a paredes,
presiento,
la vaciedad de la casa,
el tumulto como calle,
grieta y boca negra que bosteza.

II
escucho,
como quien se orienta con estrellas:
el inminente-lento crocar de huesos del reloj.

III
hoy,
he visto a nadie,
esta tarde es
y digo, como tantas veces otras,
habría sido mejor lustrar con el hartazgo desde niño,
cuadrar los hombros como trasteando el escozor de las entrañas,

limar el hambre a los colmillos a esta bestia silenciosa de los días.

IV
horror.
horror a la clarividencia y su presentir de fondo los engranes
de esta hendida tarde obscura máquina.

V
adiós. renuncio.

adiós escribo del silencio porque el silencio es la verdadera palabra.

renuncio a la derrota todas las derrotas y ser uno mismo y honesto
porque es lo único que queda.

abdico,
no más vanagloriar clarividencias,
ya basta de mi reino no es este mundo
pero vale la pena ser animal silencioso.


VI
adiós,
adiós ungida carne de mi hastío,
adiós tristeza inútil,
adiós,
adiós mujeres amadas,
palpiten allá, en lo lejano,
sean lo otro en lo otro el otro lado
que no alcanzo porque estoy tan agotado,
y ya no me interesa.

renuncio a todos,
abdico,
adiós a los amigos que nunca fueron,
sean allá donde no llego,
isla sola muda y sorda que apenas tienta el agua.

ya basta de todos los días
y los días y los días y los días
y los días

y la nada.

VII
abdico,
fue suficiente,
por esta tarde
y para siempre,

ya basta.

a una muchacha con la mirada turbia

me dijiste ciérrame blanco los labios ,
y amé esas dos grandes ventanas
y las ridículas voces de la
habitación de enseguida.

cómo desdecir esto es la belleza,
cómo no quererte esa noche,
y cómo no fingir, entonces,
cuando ya somnolienta preguntaste

¿así es esto de los animales y el silencio?

jueves, 6 de noviembre de 2008

Exorcismo

No sé si es por la botella de whiskey o por la escopeta cargada, pero estoy listo y jodidamente solo. Esperaré paciente su llegada, saldrán del espejo y bajarán por la escalera.

Si tengo suerte mataré a todos mis demonios, o ellos a mí...