martes, 30 de diciembre de 2008

Conversación de despedida

─Ojalá puedas perdonarme por todo, como se dieron las cosas, las circunstancias, no sé, a pesar de lo que pasó, hubo cosas buenas, como todo, pero, sí sí sí, cometimos demasiados errores y todo eso, me siento muy culpable, nunca quise lastimarte, pero, sabes quien soy, no me gusta estar sola, no sé estar sola y pues, sólo quería verte para decirte que, fue difícil pero estamos bien, lo hemos superado y ya estamos en otras cosas, y ya, hay que olvidar todo y seguir con nuestras vidas…


─No debes preocuparte por nada, ni pedir perdón por nada, yo estoy muy bien, estas cosas pasan y… no debes sentirte culpable, no te culpo, como te lo dije alguna vez, es lo que haces, es la forma como sabes hacer las cosas, así operas y lo comprendo, digo, ya ha pasado tiempo y pues igual y no vale la pena detenerse tanto en lo de las culpas y los errores, entiendo perfectamente por qué haces esto, es una forma de… pues de cerrar, terminar con todo, sentirnos mejor, hacer lo más sano, dejar atrás los orgullos y el ego. Sí, cerrar, seguir con nuestras vidas.


El café está frío y aquí no se puede fumar, no me siento bien, ojalá no hubiera venido, acabé cumpliendo cuotas sentimentaloides innecesarias y expiando culpas que no me corresponden. Cliché, puro cliché, qué jodido, y para colmo la mesera no tiene intenciones de servirme café, bah, da lo mismo, puedo ser condescendiente, me sale bastante bien.


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